A UN MES DE LA PARTIDA DEL “LLANERO SOLITARIO”

 

Julio con la camiseta de la Selección de Soriano – año 1962

 

Así lo apodó “Periódico Centenario” a Julio César Ponce Barnetche en el año 1959, cuando solitariamente luchaba en el mediocampo del Club Santa Catalina para tratar de evitar el descenso a la divisional “B”.

Julito había llegado a la primera de la diagonal roja en 1950 con 15 años.

En las primeras temporadas se desempeño de lateral derecho, para luego afianzarse como centro-half y capitán alternando en algún momento con back.

Con la blanca roja en su pecho fue campeón en 1960 en la divisional “B” y en la “A” en 1963 en un torneo preparación, además de 3 vice-campeonatos (1961-1962 y 1965).

En la década del 60 dio varias vueltas olímpicas en los torneos nocturnos que por aquellos tiempos tenían mucho auge convocando numeroso público.

Como por ejemplo el de “Club Unión” con 16 equipos donde el “Santa” obtuvo el mayor galardón en los años 1961-1963 y 1964, conquistando las copas: “Confitería Sopena” y “Coca Cola”.

Una de las anécdotas más recordadas de Ponce fue que en 1964 se había fracturado una pierna y sin autorización del médico se sacó el yeso para volver a las canchas.

Nunca quiso jugar en contra del Club de sus amores el “Santa”, eso sí lució otras camisetas de otros clubes como la de Boca, Unión, Rampla y Fraternidad en partidos de confraternidad o en momentos que la blanca y roja no cumplía actividades.

En 1952 con 17 años fue citado por primera vez para la selección celeste de Cardona. Con dicha indumentaria se convertiría en el catalinense que más partidos jugó luciéndola, ya que participó en una decena de departamentales donde se obtuvo el campeonato en 1961.

En 1962 se gana la titularidad en la Selección de Soriano para disputar el litoral (cuando Soriano estaba unificado y eran seleccionados los mejores del Departamento).

Tras su retiro oficial en 1970 alarga su carrera futbolística jugando en el equipo de veteranos y fútbol de salón del “Santa”, así como también lució la camiseta de “Juventud Soriano” de Santa Catalina.

Además integró el equipo de “Papel y Tinta” del Diario “Acción” de Mercedes para jugar partidos de confraternidad con otros colegas, como el partido que se disputó en Gualeguaychú (República Argentina) contra el diario “Noticias”. Su primera experiencia como Director Técnico fue en 1967, cumpliendo con las tareas de jugador y técnico. Su mayor logro como D.T fue en 1984, dirigiendo al equipo juvenil de Santa Catalina en el campeonato departamental de la “Liga Federadas de Colonia”, acompañado con Walter Melazzi y Jorge Real y reforzado con 5 jugadores de “Peñarol” de Larrañaga.

Como directivo ocupó en varias oportunidades la Secretaría, Tesorería, Delegado de Mesa y Delegado de la Liga por el equipo santo.

En 1980 integró la Comisión de Selección de la “Liga de Cardona” siendo éste combinado Campeón de Departamental de Soriano.

En 1981 fue tesorero de la primer Comisión de Baby-fútbol catalinense.

Al año siguiente ocupó la presidencia de la “Liga Baby-fútbol de Cardona”.

Su última participación como directivo fue en 1997 como neutral de la “Liga de Centro”, lo que tuvo que abandonar por un quebranto de salud.

En su llavero tenía una inscripción que versaba “Julio el Hincha Nº 1 de Peñarol”, cuanto de verdad tenía dicha frase ya que por tres décadas (60-70-80) fue asiduo concurrente para alentar a los aurinegros.

No sólo acudiendo al Estadio “Centenario” sino que en varias oportunidades cruzó el Río de la Plata para estar en las tribunas como en la “Bombonera” y en “Avellaneda” por encuentros de la “Copa Libertadores”.

En 1987 se fue al “Estadio Nacional de Chile” para ver la última consagración de Peñarol con el gol de Diego Aguirre, que con éste nombre bautizó a su perro.

Su infancia no fue nada fácil, ya que cuando tenía un año de edad perdió a su madre, quedando él y sus dos hermanas al cuidado de su padre Benito Ponce de profesión zapatero.

En la Escuela cursó hasta tercer grado, abandonando para ayudar a su padre a pastorear 3 vacas que ordeñaban para aumentar el ingreso para su hogar.

Nunca faltó a los picaditos que se formaban cada tarde en su barrio “Las Ranas”, donde bajo la batuta de su padre hizo las primeras armas futbolísticas.

Al independizarse se desempeñó como zapatero, pasando luego a tener su Bar y Agencia de ómnibus (Guigou- Onda-Cut-Klüver y Sabelín), permaneciendo durante 40 años hasta que se jubiló en 1997.

Se casó en únicas nupcias con María De León. Fue padre de dos varones Sergio y Ariel y una mujer Sandra. Está falleció el 31 de julio de 1999, pérdida que nunca Julio pudo superar.

Aquellos que estuvimos cerca de él muy bien lo sabemos que él nunca volvió a ser él mismo.

Después de muchas caídas y alzadas finalmente partió el 19 de febrero de 2009.

Recordando esa frase: “EL HOMBRE SÓLO MUERE EL DÍA QUE NADIE LO RECUERDA”, seguramente él será inmortalizado por sus compañeros y adversarios deportivos luciendo la camiseta de la diagonal roja con el brazalete de capitán puesto o quizás haciendo un gol de punta, o porque no detrás del mostrador de su bar o bien vendiendo algún pasaje.

Y aquellos que compartimos muchos momentos buenos y felices a su lado llevaremos su recuerdo grabado muy hondo en nuestro corazón. 

 

SERGIO PONCE